Los algoritmos tienen aplicaciones en la vida cotidiana, como seguir una receta, y en la tecnología, donde se utilizan en apps de delivery, sistemas de aprendizaje automático, resolución de problemas matemáticos y para organizar datos. En el ámbito de la programación, se emplean para desde la optimización de procesos hasta el diseño de aplicaciones que realizan tareas complejas como el reconocimiento facial.

